Bóveda con el logo de Google representando el acceso forzado a datos de búsqueda bajo la Ley de Mercados Digitales de la UE

La UE obliga a Google a compartir sus datos de búsqueda con rivales desde 2027

La Comisión Europea ordenó a Google compartir sus datos de búsqueda anonimizados con motores rivales y con chatbots de inteligencia artificial a partir de enero de 2027.

La medida, adoptada bajo la Ley de Mercados Digitales (DMA), tiene carácter jurídicamente vinculante y no impone multas por el momento.

Para los profesionales del SEO, es la primera señal institucional concreta de que el monopolio de datos de búsqueda de Google tiene un horizonte regulatorio definido.

Una resolución de especificación

El tipo de acto jurídico importa para entender sus consecuencias reales. La Comisión no ha concluido que Google infringiera el DMA; ha emitido una resolución de especificación que detalla cómo debe cumplirse una obligación ya existente en la ley.

Esa distinción tiene consecuencias prácticas: Google no paga nada ahora, pero queda sometido a un conjunto de reglas técnicas precisas con fecha de entrada en vigor en enero de 2027.

El incumplimiento de esas especificaciones sí abriría la puerta a un procedimiento de sanción, con multas de hasta el 10% de la facturación global anual de la compañía.

La decisión responde a una queja concreta de la Comisión sobre el programa de intercambio de datos que Google tenía vigente. Las autoridades europeas lo consideraron ineficaz y diseñado de forma que los competidores no pudieran aprovecharlo de manera real.

La nueva resolución corrige eso al especificar los mecanismos, los formatos y las condiciones de privacidad que deben regir el acceso de terceros a los datos. El SEO opera sobre infraestructura que Google controla casi en exclusiva, y esa concentración es exactamente lo que el DMA busca desmantelar.

¿Qué datos obtienen los rivales y bajo qué condiciones?

Google deberá ceder los mismos datos que utiliza internamente para mejorar sus algoritmos de búsqueda.

Se trata de señales de comportamiento que registran cómo los usuarios interactúan con los resultados, qué enlaces generan clics y cómo varía la relevancia percibida según el tipo de consulta.

El volumen acumulado de esas señales a lo largo de dos décadas es, según la Comisión, la ventaja competitiva que ningún rival ha podido replicar por sus propios medios.

La condición central es la anonimización. Los datos deben pasar por un proceso multicapa diseñado con expertos en privacidad, de forma que sea técnicamente imposible reidentificar a usuarios individuales.

La Comisión ha sido explícita en que el acceso no es irrestricto ni se produce en tiempo real, sino a través de mecanismos específicos con salvaguardas.

Esa restricción limita el potencial impacto a corto plazo, aunque el valor estratégico para entrenar modelos de búsqueda alternativos sigue siendo sustancial.

Los chatbots de IA quedan dentro del alcance de la medida

La resolución amplía explícitamente el perímetro de los beneficiarios más allá de los motores de búsqueda tradicionales.

Los chatbots de inteligencia artificial con funcionalidad de búsqueda son elegibles para acceder a los datos compartidos, siempre que cumplan los requisitos establecidos.

Eso incluye a herramientas como Perplexity o ChatGPT con búsqueda web activa, que compiten directamente con Google en la respuesta a consultas informacionales.

Para los profesionales del SEO, este punto tiene implicaciones directas sobre la estrategia de citabilidad en motores de IA.

Si Perplexity y similares mejoran su relevancia gracias al acceso a datos de comportamiento de búsqueda reales, la optimización para esas plataformas deja de ser especulativa y pasa a tener una base técnica más sólida.

Las métricas de visibilidad en GEO y AEO ya no son un horizonte lejano; con datos reales de Google en manos de competidores, cobran urgencia táctica.

Android y el acceso paritario para los asistentes rivales

La resolución cubre un segundo frente: el sistema operativo Android. La Comisión ordenó a Google que los asistentes de inteligencia artificial de terceros tengan acceso a las funciones de

Android en las mismas condiciones técnicas que los propios servicios de Google, incluyendo Gemini. Hasta ahora, los competidores dependían de permisos discrecionales para acceder a características del sistema operativo que Gemini usaba sin restricciones.

El alcance de este mandato es considerable si se traduce en que herramientas rivales pueden instalarse como asistentes predeterminados con plena interoperabilidad.

En la práctica, la batalla por la posición predeterminada en Android es también una batalla por la distribución de búsquedas por voz y por el control del punto de entrada a la información en dispositivos móviles, que concentran más del 60% del tráfico de búsqueda global (Statcounter, 2025).

La Comisión Europea proporciona orientación a Google para la interoperabilidad de la inteligencia artificial en Android y el intercambio de datos de búsqueda en el marco de la Ley de Mercados Digitales.

Comisión Europea

¿Qué significa para la estrategia SEO en 2027 y más allá?

El impacto a corto plazo es limitado. Los competidores de Google existen desde hace años y no han logrado cambiar de forma sustancial la cuota de búsqueda del gigante, que supera el 90% en la mayoría de los mercados europeos.

El problema no es técnico, sino conductual: los usuarios no cambian de buscador por defecto aunque tengan alternativas disponibles. Ni Bing ni DuckDuckGo han conseguido convertir la disponibilidad en adopción masiva.

A medio plazo, sin embargo, la posibilidad de que motores alternativos y chatbots de IA entrenen sus modelos con datos de comportamiento reales podría reducir la brecha de relevancia que hoy hace que los usuarios no consideren cambiar. Una mejora significativa en la calidad de Bing o de los resultados de Perplexity tiene el potencial de erosionar esa inercia.

Para los profesionales del SEO, la conclusión práctica es la misma que en los últimos dos años, pero con mayor urgencia: diseñar una estrategia de visibilidad multicanal que no asuma que Google seguirá siendo el único punto de entrada relevante al tráfico orgánico. El SEO como activo corporativo adquiere más sentido precisamente cuando el ecosistema de búsqueda deja de ser un monopolio estable.

Preguntas frecuentes (FAQ)

¿Qué obliga exactamente el DMA a Google en materia de datos de búsqueda?

La Ley de Mercados Digitales obliga a Google a compartir datos de búsqueda anonimizados con motores de búsqueda alternativos y con chatbots de IA que ofrezcan funciones de búsqueda. La Comisión Europea emitió en julio de 2026 una resolución de especificación que define con precisión técnica cómo debe realizarse ese intercambio. Google debe comenzar a cumplir en enero de 2027.

¿Qué impacto tendrá esta medida en el SEO y el posicionamiento web?

El acceso a datos de comportamiento de búsqueda de Google puede mejorar la relevancia de los motores alternativos y de los chatbots de IA, lo que a medio plazo podría diversificar las fuentes de tráfico orgánico. Para los profesionales del SEO, esto refuerza la importancia de una estrategia multicanal que no dependa exclusivamente de Google. El impacto práctico será gradual.

¿Recibirá Google alguna multa por este caso?

No en esta instancia. La resolución es de tipo especificación, no de incumplimiento. Aclara cómo Google debe cumplir una obligación existente sin determinar que la haya violado. Si Google no aplica las especificaciones a partir de enero de 2027, la Comisión podría abrir un procedimiento de sanción con multas de hasta el 10% de su facturación global anual.

¿Los chatbots como ChatGPT o Perplexity podrán acceder a los datos de Google?

Sí, siempre que cumplan los requisitos establecidos por la Comisión Europea. La resolución reconoce explícitamente que los chatbots de IA con funcionalidad de búsqueda son elegibles para recibir los datos compartidos, lo que incluye herramientas como Perplexity o ChatGPT con búsqueda web activa.

¿Qué cambios implica la resolución para el ecosistema Android?

La Comisión ordenó a Google que los asistentes de IA rivales tengan acceso a las funciones de Android en igualdad de condiciones técnicas con las que disfrutan los servicios propios de Google, incluyendo Gemini. Esto afecta a la interoperabilidad con el sistema operativo y a la posibilidad de establecerse como asistente predeterminado.

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